15 de julio de 2008

Son unos protagonistas más de las fiestas. Los gigantes junto con los cabezudos hacen las delicias de los pequeños y no tan pequeños en sus salidas. Hay que remontarse muchos años para tratar su nacimiento e historia y finalmente llegar a nuestros días, los gigantes que todos conocemos e inundan nuestras calles de alegría y color.
Nos iremos mucho más atrás en la historia y un diccionario de mitología griega y romana me ayudará a dar comienzo con la explicación. Los gigantes nacieron de Gea (la Tierra) fecundada por la sangre de Urano (el Cielo) para vengar a sus primeros hijos. De tamaño “gigantesco” y fuerza invencible conservaban apariencia humana aunque escondían un secreto, sus piernas eran colas de serpiente.
Mitologías aparte, sabemos gracias a Luís María Marín Royo que la primera salida oficial de gigantes en nuestra ciudad tuvo lugar en la procesión del Corpus del año 1614 con un significado claramente religioso. Esos primeros gigantes nada tenían que ver con la mitología griega ni con la tierra ni el sol pero suponen las raíces de nuestros gigantes hace ya cuatro siglos.
Fue Felipe Terrén, platero tudelano quien por cuenta propia decidió construir unas grandes cabezas de cartón que amarró a unos bastidores de madera. Vistió las madreas con unos ropajes y nacieron los primeros gigantes tudelanos que representaban reyes y seres míticos.
Hay documentación de la época que apunta que además de los gigantes había otra figura que se llamaría “aytachara” o “tarasca” que era una serpiente de grandes dimensiones que recorría junto con los gigantes y cabezudos las calles.
Eran ocho los gigantes que construyó Terrén: dos gigantes de blanco encarnado, otros dos de blanco amulatado (de origen mulato), dos negras finas, y dos enanos. Ese mismo año de 1614 volvieron a salir en la procesión de Santa Ana y a partir de entonces en todos los acontecimientos religiosos de renombre que se celebraban en la ciudad. Hay informaciones que sitúan a Felipe Terrén detrás de todas estas comparsas al menos hasta el año 1622.
Las gentes tudelanas demandaron cada vez más estas figuras en sus fiestas, no sólo religiosas, también en las profanas por lo que el Ayuntamiento tuvo que mandar construir unos gigantes para Tudela.
Desde el año 1878 los gigantes y cabezudos salen de manera ininterrumpida en nuestras fiestas. Durante todo ese tiempo se han ido incorporando nuevas figuras, sustituyendo algunas por otras y jubilando alguna de ellas también. Muchos mayores conservan el recuerdo de dos gigantes negros que perduraron durante varias décadas. Éstos fueron estrenados en las fiestas de 1900 sumándose a dos blancos que ya existían tiempo atrás y que fueron retirados dos años después.
Fuente: Luis María Marín Rollo, Centro Cultural Miguel Sánchez Montes, Nueva Comparsa y Ayuntamiento de Tudela
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