Blog Fiestas de Tudela
EL BLOG DEL FIESTERO

27 de Julio. Bebiendo sidra y cantando rancheras.

Gigante me llama a la habitación, quiere que vaya al encierro con él. Por el camino, le pregunto, no sé qué he estado haciendo durante tres días. Alguien me prestó ropa blanca nueva. Me dice que me llevé a una chica a mi habitación el 24 de Julio. Saco mi iPhone. Le enseño la foto de mi beso con K. Sonríe. “Qué cabrón”. Yo le digo que es imposible, que ni borracho haría algo así. Le pregunto que si la conoce. Me dice que sí. Le pregunto que me cuente sobre K. “No preguntes tanto, que aun quedan cuatro días”. Me lleva a comer a una plaza. Está abarrotada. Bebo sidra. Alguien me pasa un micrófono. Canto. Yo cantaba rancheras, pero no sé cuándo. La gente me aplaude. Me siento feliz aquí, aunque creo que cuando vuelva, me despiden.

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26 de Julio. Levantarse, caer, levantarse.

Llevo 24 horas en pie. Primero fueron los gigantes, luego comí, bebí, fui a los toros, ví a K en el tendido de sol, pero cuando fui a por ella resbalé. Caí en cemento. De espaldas. Hospital. Me llevó mi amigo Gigante. No sé cómo se llama, ni me importa. Yo le llamo Gigante. No deja de salvarme la vida, desde que he llegado aquí. Me curaron la herida y al salir, seguí bebiendo con él. Fuimos a la plaza, la gente daba vueltas alrededor de una especie de templete. De nuevo K, de nuevo fugazmente. Ella me ve, me sonríe. Entro. Me empujan. Caigo de nuevo. Me levanto. Mi cuerpo alcoholizado no siente el dolor. Todo acaba.

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Esbozo para un Diccionario Enciclopédico Festivo (Fascículo III: H-L)

H

HUCHA: Se necesita una buena y bien llena para afrontar con bien todo lo que se prepara en Fiestas. Por generación espontánea, igual que un día surgió la vida de un charco, los precios sufren un incremento de su nivel habitual, de modo que este año, una vez más, saldremos de casa con un fajico de billetes y retornaremos a la cama con apenas calderilla en los bolsillos. Pero, ya lo dice Marc Anthony: “Valió la pena”.

HERMANOS RIVAS (SALÓN DE TIRO): Legendario establecimiento, regentado por unos castizos tudelanos de pro. Quién no haya refrescado la canícula de julio tomando una pepsi fría fruto de su destreza (o no: “tres tiros 100 pesetas, siempre toca”) con la carabina, que levante la mano. Alguno de los Rivas, tras una jornada entre balín y balín, entre premio y premio, aún guarda los arrestos suficientes para citar, desde una distancia entre prudencial y temeraria a las reses bravas que se sueltan en la Chata de Griseras tras el encierro. Casta ribera.

HÍGADO: Quizá el órgano peor tratado durante esta feliz semana de julio. Se podría hace paté con muchos de ellos el día 31. Cuídenlo, que sólo tenemos uno.

HUEVOS FRITOS CONLOQUESEA: Elementos fundacionales y fundamentales de todo almuerzo santanero (vid Fascículo I) que tenga la consideración de tal. Los huevos puedes ser guarnicionados con patatas o con jamón o con txistorra o con lomo o con tomate o, en insuperable ejercicio hedonista, con todos estos ingredientes adornando el plato al mismo tiempo. En este caso la composición pasa a denominarse “huevos condetodo”. No existe mayor monumento al colesterol ni, tampoco, mayor placer gastronómico. Abajo el caviar, arriba los huevos.

I

IMPENSABLE: Sin música en la calle a partir de las tres. Sí, en Fiestas.

INDURAIN: El gigante (vid Fascículo II) que compartimos todas las localidades de Navarra. En pasadas épocas de americanos y en ésta de Contadores, luxemburgueses y demás, seguimos recordando sus gestas siempre que podemos. Las Fiestas, al fin y al cabo, tienen múltiples similitudes con el Tour de Francia. Y al final lo importante, como decía el gran Miguelón es saber que “hemos estado ahí”.

J

JARIGUAY (O JALIGUAY O JAREGÜEL): Denominación que engloba a todo tipo de combinados (también llamados “combineiteds”), desde el sobrio Gintonic al más amateur Martini con limón. Conviene no abusar de los mismos y, sobre todo, no mezclar los diferentes tipos de jariguay (o jaliguay o jaregüel). Para disfrutar de ellos primero hay que pagarlos, y , como se ha mencionado en una entrada anterior, para ello hay que disponer de una buena hucha. Hay quien prefiere otros bebedizos menos sofisticados. Para gustos los colores.

JOTA: Cántico arraigado de estas tierras riberas que cualquier desalmado deglute y vomita como le viene en gana. Ojo al parche: ni todos los madrileños son chulos, ni todos los catalanes tacaños, ni todos los andaluces graciosos. No todos los riberos saben cantar jotas, aunque los intentos que discurren en el terreno de lo lúdico y lo festivo siempre son entrañables y estoy seguro que Raimundo Lanas sabrá perdonarnos.

K

KALIMOTXO: Bebida oficial de cualquier fiesta en cualquier punto de Navarra, solución que resulta de la mezcla de vino y refresco de cola. Puristas consultados dicen que el porcentaje a de ser 60-40. Otros, mitad y mitad. En cualquier caso, su ingesta aportará un tono oscuro, casi negro, a nuestras deposiciones del día siguiente. En cierta ocasión mantuve una acalorada discusión con una compañera de la facultad que decía que era un invento aragonés, concretamente de Calatayud. Bien es cierto que no tuve, ni tengo, argumentos que demuestren la falsedad de dicha premisa como tampoco su autenticidad. Pero, qué quieren que les diga, me sentí zaherido, pues en aquella feliz época de estudiante era la bebida de cabecera de nuestro piso de navarros en Zaragoza. La juventud, qué se le va hacer, tiene estas cosas.

L

LAGUNA: Famosísima es la de Pitillas y más entrañable y cercana, la ablitera de Lor. También se denomina así al hecho de que varias horas de la jornada festiva anterior se hayan traspapelado del archivo por carpetas que es la memoria. Hay gente que no recuerda conversaciones nocturnas y otra que incluso no ha podido aportar pruebas fehacientes de que no llegara a casa montado en helicóptero o en dragón blanco de la suerte.

LIGOTEO: Es un hecho. Todos nosotros, chicos y chicas, mejoramos de blanco. Algunas llegan a niveles de sublimación tal que las observas convencido de que en cualquier momento iniciarán un ascenso celestial más que merecido. Es por esto que las Fiestas son un territorio propicio para escarceos amorosos, que suelen culminarse (si existe tal suerte) a altas horas y tras un ritual de cortejo que puede incluir el pago de varios jariguays (o jaliguays o jaregüels) y la adquisición de esas rosas marchitas que a nadie gustan pero que muchos acaban comprando. La normalidad dicta que se acaba viendo las vaquillas solo, con cara tonto y mojando un churro, no sean malpensados, en el chocolate caliente.

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Día de Santa Ana

Os lo creeréis o no, pero aquí ya hemos realizado la procesión que corresponde. Sólo que aquí no es en honor a la patrona, ni la gente va de blanco impoluto, ni huele a albahaca. Aquí el color más discreto es el fucsia, obviemos lo relativo a los olores y matizar que la procesión es la cola que hay que hacer para entrar al buffet libre de desayunos.

Es lo que tiene la morriña, que todo te evoca a tu sitio.

¡¡¡Viva Santa Ana!!!

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25 de Julio. Marcial y Gigante.

No he pegado ojo en toda la noche. La resaca descomunal y la preocupación. Estuve con K, la foto del beso que tengo en el Iphone es la prueba. Pero no me sirve como prueba. Un detective no besa a su objetivo. Joder. Por qué aceptaría el caso. Me quedo dormido mientras amanece. De repente, “Marcial, eres el más grande”, retumba en mis sienes. Me asomo al pequeño balcón de mi habitación. Una procesión. Mi cliente, la señora Y, impecablemente vestida, me reconoce. Cierro el balcón de golpe. Me visto con los despojos de lo que fue mi ropa de ayer, que tiene pegatinas con extraños nombres (Andatu, Beterri, La Jota, Fiestasdetudela.com) por todas partes.

En el bar de abajo, pido un whisky para desayunar. El camarero me sonríe. Un tío de más de dos metros entra por la puerta del bar y me mete un empentón en la espalda que me tira el whisky por la camisa. “Hombre, Z” Vaya pedo el de ayer, ¿eh? Anda, ven conmigo. Salgo del bar a empujones, y el tipo me coloca una especie de máscara que cubre toda mi cabeza, como un casco enorme y me da una cachiporra de gomaespuma. “Vas muy bien de cabezudo”, dice, mientras se mete dentro de un muñeco gigante y me hace seguirlo calle abajo.

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