Los ruidos de las fiestas o nueva teoría sobre el yin y el yan
Yo no lo sé, porque vivo en los extrarradios, pero los habitantes del centro hablan y no paran de los ruidos de la fiesta. El refranero, tan sabio y concreto, dice aquello de que “nunca llueve a gusto de todos”, “lo que uno no quiere, el otro lo desea” o “dios da pan a quien no tiene dientes”. El caso, que me cuesta centrarme, es que mis amigos y amigas que viven en el cogollo de Tudela envidian la tranquilidad que se respira en mi barrio, sosiego que hace posible que mis pocas horas de descanso diarias no se vean perturbadas por ningún elemento extraño, mientras que ellos y ellas tienen que sobrellevar todo tipo de dianas, trasiego de gentes de aquí para allá, cantinelas de borrajillas, ruidos de las ferias… A su vez, yo suspiro por asomarme a la ventana y encontrar una txaranga o a la Banda entonando Marcial eres el más grande o cualquier otra cosa, tener mayor sensación de que son Fiestas que las alpargatas junto a la cama o el vecino de blanco impoluto en el ascensor con la barra de pan y el periódico bajo el brazo mirándote de forma condescendiente mientras piensa que “pa’ti, pa’ti, pa’ti son las fiestas” (alocución que por sí misma sería merecedora de una tesis doctoral, pero que tratremos de explicar en un próximo post).
Aunque como yo digo, nos quejamos de vicio, porque a todos estos personajes que ubican su domicilio en el centro, se les satura los ojos y la garganta de nostalgia cuando evocan las más o menos melodiosas tonadas que durante todas las últimas semanas de julio de su vida han recibido en el salón de su casa. Hablan de esos pitidos y rumor de raíles que nos traía nuestro añorado Dragón en las ferias o el contoneo de un cencerro asido a setecientos kilos de cabestro en canal subiendo por la Avenida Central en el antiguo recorrido del encierro. De hecho, ahora que algunas se han abandonado el nido, han regresado como las golondrinas de Bécquer para Santa Ana, quizá buscando recuerdos y, más seguro, evitándose largas caminatas hasta el merecido descanso del guerrero tras una intensa jornada como animales festivos. Esto es un gran punto a favor, que me lo cuenten a mí, que cada retorno a casa es casi una peregrinación que debería constarme casi como el Xacobeo. El año que viene, que es jubilar, voy a pedir una convalidación.
Yo no lo sé, porque vivo en los extrarradios, pero creo que todo en el mundo se debe a la oposición de contrarios ya que para que en un lugar haga frío, en otro debe hacer calor; para que unos piensen que cinco días son suficientes, otros (muchísimos) creemos que son escasos; y para que en un lugar exista la Fiesta, en otro debe haber quietud.
El yin y el yan en versión santanera. Y lo mejor de todo es que tenemos la certeza de que la unión de estos contrarios dan como resultado el funcionamiento del Universo y la producción constante de felicidad durante nuestras queridas Fiestas, por eso aceptamos los sonidos y los silencios, la algarabía y la tranquilidad, los unos y los otros. Esto lo sé de buena tinta, aunque viva en los extrarradios. Y, qué demonios, que vivan los extrarradios.
VADILLO ha escrito:,
6-Agosto-2009 @ 9:22 pm
Hombre, para descansar estará bien el extrarradio, pero vivir en el cogollo (de Tudela), tiene su cosa…
Comandante Norton ha escrito:,
7-Agosto-2009 @ 9:04 am
Donde esté un buen extrarradio que se quite lo demás.
Bueno, yo no soy de Tudela, pero vivo cerca. Exactamente soy de la Virgen de la Cabeza, un pueblo cercano a Tudela. Lo que más me gusta de este pueblo es que la Virgen cuida de nuestras cabezas el día 25, nos envuelve en una burbuja que hace impenetrable el sonido del alma fiestera. Que sería de mí y de mi resaca si no fuese por la Virgen, de la Cabeza por supuesto.
Acelgas ha escrito:,
7-Agosto-2009 @ 10:10 am
Para estos días y para no gastar fuerzas en andar y guardarlas para bailar el 1,2,3,4 nocturno, vienen bien unos padres que vivan por el centro, como es mi caso. Se hace la mudanza pa la semanica festiva y el extrarradio pal resto del año (quitando noche-buena-vieja y reyes, claro está).
Afueras ha escrito:,
7-Agosto-2009 @ 12:39 pm
Lo primero, felicidades por su “pograma”.
Uno ha ido de extraradio a extraradio (bajar a Tudela se decía de muete en casa), donde su puede aparcar sin que te soplen las monedas y si no quieres fiestas ni te enteras, que no es el caso, pero no será para tanto el ruido cuando las cigüeñas de la iglesia de la Plaza Nueva no se inmutan ni con la verbena. Y éso que han venido del extraradio.
Chula ha escrito:,
7-Agosto-2009 @ 1:15 pm
Querido Afueras, cómo se nota que no has tenido el inmenso placer de acostarte teniendo en la oreja al magnífico Dani Reoyo animando a sus jóvenes espectadores o al de la tómbola exhortándote a comprar unos boletos con los que poder llevarte una mini-moto o una wii (que grandes tiempos, por cierto, de los perritos pilotos y las muñecas chochonas), mientras tu intentas conciliar el sueño para recuperar fuerzas y poder volver a darlo todo al día siguiente. Sin embargo no quiero que se entienda mi comentario con una crítica a las fiestas ya que, como el buen amigo Txarangas apunta, soy una de las que regresan al nido para poder tener más cerca el catre (y sobre todo a mi perrica y poder sacarla como Dios manda, a pesar de que sean días de fiesta para su dueña) y lo hago con conocimiento de causa (que son ya muchos años despertándome con los cencerros), algo que deberían hacer también los vecinos del super-centro, que por su culpa nos hemos quedado sin música en la calle durante muchas horas (momento en el que, en ocasiones, te da un gran bajón y te ayuda a marcharte a casa). Señores!!!! Qué son sólo siete días (espero que sigan siendo 7 hasta el fin de los días)!!!!!!!!!!!!!
Konga ha escrito:,
20-Agosto-2009 @ 11:10 am
Yo también soy uno de los que regresan al nido (de los padres de mi moza) para poder tener más cerca el catre y ese ambiente festivo (dianas, subida y bajada de los toros, la orquesat de la Pl. Nueva…etc) al lado de casa. Durante estos 7 días la gente del “super-centro” debe de disfrutar más las Fiestas de Tudela. Y como dice Chula…”Señores!!!! Qué son sólo siete días (espero que sigan siendo 7 hasta el fin de los días)!!!!!!!!!!!!!” Salu2.
Jorge ha escrito:,
24-Junio-2010 @ 7:48 am
Sí, está muy bien vivir en el centro y tal, pero el problema no es que sólo sean 7 días.
El problema es que es siempre en las mismas zonas donde está el ruido.
Si eres joven, generalmente no tienes problemas para dormir, pero no me quiero imaginar lo que tiene que ser esto para personas muy mayores, o personas enfermas.
Por experiencia propia, los bares suelen estar bien aislados, pero no es de recibo que algunos borricos, sin más ni más, empiecen a chillar como si la vida les llevara en ello.
Aun así, adoro el vivir en el centro. De cualquier ciudad