Spanish Omelette (pronúnciese como se escribe)
Hay que ver hasta dónde llega la fusión en la comida que el pasado día 28 de julio, una vez terminada la impresionante sesión de Dani Reoyo en Herrerías, a un colega mío (animal festivo como pocos) le sirvieron el bocata de la imagen.

Esa tortilla de patata, tan nuestra, tan cañí, tan alojada en el seno de un pan de hamburguesa, me hizo reflexionar acerca de las diferentes y pintorescas uniones que se producen en Fiestas.
Recuerdo una vez (hace mucho mucho tiempo) que hasta mis manos llegó en los toros un bocadillo de nocilla con cebolla, en otra ocasión una miembra de mi cuadrilla que estas últimas Fiestas ha tenido un regresión en el tiempo llevó hasta la Chata dos litros de vino con nestea bajo la excusa de que “era lo único que tenía en casa”, últimamente entre la chavalada se lleva una mezcla sutil a partes iguales entre kalimotxo, sudor y arena de albero que despierta un sentimiento que también es una mezcla entre la lástima, la grima y la melancolía pues nos hace comprender que si somos así más felices es porque aquellos años no han de volver (lo que no quiere decir que sean necesariamente mejores). También es muy curiosa la fusión que hacen algunas txarangas, convocando con esos instrumentos fiesteros canciones pertenecientes a otros géneros, y al fin y al cabo, todos hemos presenciado “fusiones amorosas” entre un feo y una guapa, despertando nuestra envidia rápidamente ahogada en el cubata o el chiste más cercano.
Fusiones hay muchas, ya lo ven, seguro que nuestros queridos lectores tendrán alguna más que aportar y puede que sea éste un foro adecuado, pero quizá todos estemos de acuerdo que la gran unión existente en las Fiestas es la producida por ese enlace covalente (no sé si el término es el adecuado, ruego me perdonen mis profes de Química) que nos ata a todos con firmeza, esa sujeción que nos lleva a estar contentos y sonreír continuamente, a vivir las Fiestas disfrutando con el compañero de al lado sin pensar de dónde viene, quién es o qué hace. Sólo que quiere pasarlo bien. Ese vínculo podría traducirse en un código de colores. De dos colores. Blanco y rojo. La fusión festiva perfecta.
P.D: Dedicado a Txus, que le dio un par de mordiscos.
Chula ha escrito:,
4-Agosto-2009 @ 2:57 pm
Ha habido alguna vez unión de fea y guapo???