M
MADRE: fundamental en el devenir de todo fiestero o fiestera que se precie. Son depositarias de una fórmula mágica que esos pantalones que llegaron a casa de un indefinido color entre ocre y magenta, posen impolutos sobre la silla al abrir el ojo a media mañana. Siempre dispuestas a creer tus mentirijillas piadosas (vid Fascículo I), merecen un monumento. O dos.
MERIENDAS: En el arrastre del tercer toro, la plaza permuta en una gran mesa, sin caballetes ni mantel, pero con unas viandas dignas del mejor restaurante con estrellas Michelín. La leyenda habla de bocadillos de polvorones, nocilla con cebolla o ajos recubiertos de chocolate a modo de ferrerro rochers. El día a día prescribe como menú magras con tomate, paella, pochas, patorrillo, caracoles, ajoarriero, spaghettis con badajo… una celebración del buen comer que hace que el cuarto de la tarde casi desaparezca. Y lo mejor es que además es un momento para la solidaridad, para compartir, para que yo coma de tu perola y yo de la tuya, para sentir lleno, una vez más el estómago y, sobre todo, el corazón.
MUDO DE FALCES (EL): Pintoresco personaje, de vida nómada, que cumple varias funciones siendo la fundamental el anunciar la proximidad de las Fiestas. Este año fue visto tomándose un café en el Géminis vestido ya de blanco y con su inseparable mochila al hombro el lunes 18 de julio. Los que allí nos encontrábamos sonreímos, pues, a la manera de un arcángel San Gabriel fiestero, transmitía tan solo con su presencia la Buena Nueva: “No queda nada para las Fiestas”. Habitual de los festejos taurinos mañaneros, emplea gran parte de su energía en pedir “dos más”, deseo que, en ocasiones, se ve satisfecho.
N
NEVERA: Adminículo imprescindible, tanto en su versión eléctrica para cuartos y peñas como en su adaptación playera. Ésta última es utilizada, sobre todo, a la hora de transportar la sangría (ver Fascículo V) que se ingerirá a lo largo de los diferentes festejos que constan en el abono. Se presenta en diferentes modelos, pero el que triunfa es el azul como el asa blanca o naranja. Consejo: después de cada bajada es conveniente fregarla a conciencia o, como mínimo, darle un agua. Entre el azúcar y el alcohol, puede surgir vida de un día para otro. Está comprobado.
Ñ
ÑAMPEAR: Actividad a la que se dedican los ñampas zampas en las Fiestas de Santa Ana. Es decir, comer y beber sin moderación y como si no existiese ningún mañana. Ya se ha tratado en entradas anteriores los posibles efectos (Empacho) y soluciones (Almax) a tan agradable entretenimiento. Un buen amigo describió este tipo de comportamiento como un “Ribera’s way of life”. Razón , desde luego, no le faltaba.
O
OLORINA: Ambiente cargado que a ciertas horas invade algunos bares y otros locales cerrados. El día del txupinazo, sobre todo, la mezcla de sudor, alcoholes varios, tabaco (en tiempos) y otros ingredientes, transformaban algunos locales en verdaderas cámaras de gas de las cuales se podía salir sin cejas. El aire libre, en particular ciertos rincones del Casco Viejo, tampoco se libra de esta amenaza.
OOOOOOOOOHHHHHHH….: Expresión entre el asombro y el choteo que profiere gran parte del tumulto que se apelotona en las cercanías del Ebro para disfrutar de los fuegos artificiales. Normalmente viene seguida de una crítica voraz de la luminosidad, la potencia o el coste de dicha exhibición pirotécnica. Si la censura abarca los tres aspectos se resume en la frase: “Vaya mierda de fuegos”.
P
PELOTÓN: no es un juego sino son dos.
PEÑAS: el alma de las Fiestas sin lugar a dudas. Gente trabajando para la gente. Personas que se queman las pestañas durante el año para que esta feliz semana de julio siga siendo feliz e incluso sea más feliz todavía. Cada una con distintivos diferentes pero unidas en el intento de impulsar nuestras Fiestas. Lugares donde encontrarse y reencontrarse con amigos, donde pasarlo bien y recordar que, durante siete días, el centro del universo se encuentra muy cerquita. Aquí mismo.
POCHAS: Tradicional producto de la huerta mejanera cuya ingesta es típica del día 26, Santa Ana. Hay quien asegura que los gases expelidos tras una comida santanera a base de tan particular alimento huelen a albahaca. No les crean.
Q
QUEDADA: Hora y lugar en los cuales se da el pistoletazo de salida para una larga travesía fiestera. Puede ser en la zona del Moncayo a la hora del vermut, a las seis y cuarto en el Hostal para tomar algo antes de los toros, a las diez en el cuarto para salir a cenar un bocadillo u otras citas similares. Antaño, era éste un acontecimiento fundamental, pues no estar en el lugar y momento acordado podía suponer varias horas de vagabundeo en un océano blanquirrojo buscando a los miembros y / o miembras de tu cuadrilla. Hoy en día la tecnología, que, todo hay que decirlo, nos vuelve cada vez un poco más tontos, permite el retraso con la confianza de que una simple llamada desfacerá el entuerto. Si usted es de los que dejan el móvil en casa durante las Fiestas, es que la puntualidad se encuentra entre sus virtudes. Enhorabuena.
QUIMERA: Ver la Chata de Griseras, un día de pago claro está, colgando el cartel de “No hay billetes”. O prendiendo la mecha de las fiestas el día 24 a un ciudadano como usted o como yo, que ya va siendo hora.